29 dic. 2010

Hadas de fuego

El Fuego es uno de los elementos más fascinantes, y venerados de los cuatro Elementos naturales, y es por ello que tiene un lugar predominante dentro de las leyendas, mitos y religiones de todo el mundo.

Muchas figuras mitológicas han sido conocidas por estar estrechamente ligadas a este elemento, tenemos a Hefestos el dios del fuego y las fraguas, cuya morada era en el interior de un Volcán o Prometeo el titán que robo un chispa del fuego sagrado para ofrecérsela al hombre, ambos de la mitología griega.

En la mitología escandinava se encuentra Loki, llamado también Trickster, por robar el fuego de los dioses y dárselo al hombre. En Nueva Zelanda Maui, al igual que los anteriores, también sustrae el fuego de la Diosa que esta guarda celosamente en la punta de los dedos de sus manos y pies, y cuando los eleva hacia los cielos, da comienzo a grandes incendios.

En América Coyote se lleva a los tipis de la Gente de Fuego y se los ofrece a los hombres. Lo fascinante y aterrador de este elemento es su ambivalencia, ya que por un lado es acogedor y nos muestra su lado calido ofreciéndonos su luz y calor, y al mismo tiempo es devastador, arrasando todo a su paso cuando este se descontrola o enfurece. Esta es en cierta medida la naturaleza propia de este elemento, su imprevisibilidad y sus cambios continuos.
Muchas sociedades, el fuego tiene carácter religioso y es tratado como un ser vivo, de hecho el fuego es vida, y el deber de sus cuidadores, Chaman, Shaman, Sacerdote, etc., es velar que este nunca se apague, mantener la Llama Sagrada viva por siempre.

En Inglaterra, los Fuegos Sagrados se siguen encendiendo y conservando en los antiguos días festivos ahora paganos, como en el Samhaim y el Midsummer Eve, o en atardecer del Solsticio de Verano, siempre atrayendo a un sin fin de Hadas de este elemento, que revolotean alegres entre las chispeantes llamas.